jueves, 8 de febrero de 2018

8 de Febrero 2018....día 12

En realidad sólo han transcurrido unos días, doce para ser precisos. Después de varios meses de vivir al filo de las redes, por fin se atrevió a decir lo que yo había tenido como premonición.
 Aquella noche había soñado con un largo camino de terracería, yo lo recorría en busca de algo, que no sabía a ciencia cierta que era, a cada paso el corazón acrecentaba su ritmo y el golpeteo en el pecho era como una especie de tambor antes de un ritual. Caminé hacia un punto que, a la distancia irradiaba un verde luminoso, al llegar ahí pude distinguir que se trataba de  un parque. Frente a mí, como  brazos las enredaderas me invitaban a permanecer entre ellas, y un poco más allá, al volver la vista pude ver que ese punto azul, era el principio.
Como si fuera un imán aquel hombre me arrastraba hacia su presencia,  yo no resistí la curiosidad de verle los ojos, y en ese instante me acercó a su boca. Ese fue el principio del deshielo, sentí la piel cubierta por un aire gélido, como ese que envuelve los cuerpos expuestos al frío en una noche de invierno. Podría afirmar en este instante, que incluso en el sueño la bruna turgencia de sus ojos me estremece..Y pienso en el mar, en la danza leve que susurra pasos en las olas. Recuerdo sus ojos y pienso en el mar. en el susurro, en el mar.
La primeras  palabras después de una larga espera " Y qué si compartimos todo". Nada más, solo ese un montón de sílabas que vistas desde la frialdad no significan nada, y que desde la soledad lo significaron todo.



sábado, 27 de enero de 2018

(Del poemario Esquirlas de Memoria)

Miro por la ventana
y hay un péndulo asidero del tiempo
que antes fueran, los cristales, los pozos, los espejos,
y pienso en tus ojos derramando trozos de vida
y todo me remite al otoño , a su cuerpo ocre
a las hojas que verdes cantaron primaveras
y hoy crujen bajo el yugo del pié extraño.
Tenías razón, todo se pierde en este carnaval de cosas nimias
y la vida es como la buena tierra
una algarabía de fecundidades
un catálogo complejo ahíto de objetos de supervivencia.
Cómo decirte Padre, que también temo a la muerte
que inevitable, es alarido contundente
y se apodera de mi pecho y levanta una muralla.
Esta tarde se sofoca en el naranja ardiente de horizonte
y quiero pensar que hacia allá vamos,
que las alas de Ícaro fueron las últimas
y hoy ya no hacen falta.
Afuera el viento gira, da piruetas, se desliza
nada cambia,
así es y hay que decirlo.
La vida es sólo un salto y Babel aquí se queda
todos los momentos llegan desnudos
y sólo nos tienen a nosotros.



Antonia Cuevas Naranjo...

domingo, 5 de marzo de 2017

poema...



Del poemario inédito Esquirlas de memoria....


Cualquiera puede vestirse de palabras
y hablar de la noche , de los clavos del insomnio.
pintar a lápiz  y símbolos  la tarde      simplemente hacerlo.
Cualquiera corre el día henchido de sonrisas
mordisqueando de manera sensual sus hilos ocre o naranja
Cualquiera ritma su cuerpo con el viento
mientras su sangre vuelta lava recorre el laberinto
todos o cualquiera olvidan los cerrojos ocultos en las manos y en los ojos
las palabras cuervos que merodean los labios
Todos y cualquiera supongo   poseen  un poco de fuego
un algo de terribles, mucho de muerte que sueltan en esquirlas
y es tan siniestro pienso,
éste delirio de saber que todos y cualquiera.
escalofriante es, sin embargo, ser único dueño de una soledad completa
del silencio agudo que silba en los oídos y  taladra de manera constante
todos  y cualquiera podrán decirme
¿ Porqué no botarlos a la mierda, transformarlos en ceniza?
Cualquiera puede vestirse de palabras
escalofriante es no poder deshacerlas.



Antonia Cuevas




jueves, 9 de junio de 2016

Debajo de esta piel aguardan
el ocre de los años deglutidos
el canto azul del ángel fuego
el rostro negro y sutil del deseo consumido
y qué otra palabra sabia para hurtar a la nostalgia
que la certeza del acierto y de estar
sólo en la calle intransitable del amor para el olvido.....



Beneath this skin await

the ocher of the years swallowed

the Blue Ridge fire Angel 

the black and subtle face of  consumed desire

and what other wise word to steal to the memories

that the certainty of success and being

only in the  impassable street of love to forget.

jueves, 24 de marzo de 2016

Hace  ya un año..... Presentación editorial FLIJH 2015
El personaje contra su medio en La muerte no tiene vacaciones
de Antonia Cuevas Naranjo
Rafael Tiburcio García
Dice el lugar común que los únicos temas son el amor y la muerte. La idea detrás de esta reducción tiene sus motivos, no se trata de temas simple. Eros y Thanatos como fuerzas motoras operan dentro de nosotros como dos impulsos que nos llevan del cariño al deseo y de la tristeza a la destrucción. El espectro de virtudes y pecados que caben entre esos dos impulsos puede alcanzar para condimentar una vida y es justamente al abordarlos desde cualquier ángulo que muchas creaciones parecen tomar volumen.
Por fortuna el abordar estos temas no es la única vía para dar relieve a los relatos y es justo por ello que se agradece que La muerte no tiene vacaciones, primer libro de cuentos de Antonia Cuevas Naranjo, no trate únicamente de mujeres colapsadas por la decepción y el deseo de venganza que intentan poner una resolución a sus vidas ordinarias.
Este es un libro que habla de la mujer desde una perspectiva angustiante. Sin consignas, sin prédicas, solo la mujer contra su medio represivo. Por ello no encontramos en este libro un solo tipo de muerte y, por supuesto, tampoco un solo tipo de protagonista. En La muerte no tiene vacaciones desfila un muestrario de los destinos femeninos en múltiples estratos. La forma en cómo asumen y cómo resuelven esos destinos es la materia central de cada uno de los cuentos.
Si nos enfocamos en diseccionar el tema anunciado por el título, hallaremos tres tipos de cuentos, tres tipos de muertes. El asesinato, en primer lugar, siempre en manos de sus protagonistas, mujeres asesinas, quizá los que tienen menos matices. A continuación tenemos a la muerte como hado inevitable en cuentos que nos arrojan tanto a contemplar los momentos más altos del libro como a escuchar las voces más honestas. Por último tenemos aquellos cuentos que tratan de algo que es quizá peor que la muerte: la reflexión, como ese vistazo dentro de uno mismo, que deriva en el olvido y que conecta la narrativa de Antonia con su producción poética.
El libro escapa así del tema obvio de la muerte, que se torna mera superficie, y traslada su verdadero desarrollo a las relaciones que tejen los personajes en medio de un contexto terriblemente familiar: al hecho de que, más allá de discursos, manifiestos y estudios de género, una sociedad machista controla los destinos de las relaciones hasta que son las mujeres, siempre ellas, quienes abren la brecha a un tipo de libertad que escape de su normativa aplastante.
En La segunda vez, un simple relato se transforma, por obra del lenguaje, en una confesión, en un diálogo y finalmente en una sentencia, donde la emoción transforma a la víctima, con un sencillo giro narrativo, en victimario.

Personalmente vi poco humor negro en el volumen, sin embargo se hace muy evidente en el cuento Detalles, donde una artista da vida a una escultura que esconde un hecho terrible pero necesario para su vida.
Xanath nos presenta el crudo revés de la leyenda totonaca del origen de la vainilla. Tzarahuín, el campesino pobre que huele a vainilla del que Xanath se ha enamorado, se vuelve el cacique, el verdugo. Y toda aquella dulzura cobra un precio muy alto a su relación.
En Cuestión de oficio, una mujer narra con vehemencia las nimiedades de su día mientras su pareja, un poeta aparentemente desempleado, recita los versos que ella inspira. Se asoma en éste la tragedia de todo lo que uno y otro quieren decir en oposición a lo dicho que se pierde en la irrelevancia.
Tanto La última tarde como El arte de urdir abordan el conflicto entre dos personas de distintas edades ante la posibilidad del deseo. Las mujeres se transmutan en estatuas, vampiros o fantasmas mientras transcurre el dulce desesperar ante el curso duro del destino contra el cual la rebelión es improbable y el amor, imposible.

Los cuentos que cierran el volumen, Genoveva y Loxosceles, sintetizan el mensaje de todo el libro, de un entorno represivo al que las protagonistas no tienen más opción que retar, aun cuando éste las aplaste con sus reglas.
En La muerte no tiene vacaciones las tragedias personales se funden con las tragedias sociales, los usos y costumbres, y los hombres caníbales que las humillan, recluyen y utilizan mientras ellas buscan su propia vindicación, su libertad, de modos distintos, ingeniosos o letales.
Al final, tras el humor negro, la presencia de la muerte y la lucha fútil, el libro nos revela un anhelo más profundo que el triunfo de la equidad y los feminismos trasnochados. Se trata de cierta esperanza en que llegue el momento en que no haya necesidad de luchar por algo que debería ser colectivo: el derecho a ejercer una identidad sin tener que combatir por ella contra nuestra sociedad.
Así, esas relaciones rotas, remendadas, imposibles o destructivas denuncian en su conjunto una decadencia tangible mediante la tremenda suciedad del caos doméstico.
Una tensión entre lo que se espera de una mujer y lo que ella desea de sí, expresando en el fondo qué es lo que les da fuerza.
Mirando dentro de sí mismas, ya sea a través de los espejos o de la reflexión sobre su devenir cotidiano, las protagonistas atestiguan su transformación, la asumen y la trasladan hasta sus últimas consecuencias, ya sea de manera voluntaria, o llevadas por su destino.
R. T. G.

Pachuca, Hidalgo, a 26 de septiembre de 2015


 


miércoles, 23 de marzo de 2016

De Memorias en Éxodo....

No me alcanzará  la voz, ni la saliva
para gritar mis heridas y lamerlas,
para mitigar la angustia ante la sima.

Porque  quien avanza
no es el tiempo,
si, el corazón andando torpemente
                                 deforme y obstinado.

No basta proferir palabras,
y pulverizar recuerdos,
incinerar la noche con memorias;
y esperar que el curso de los años
arrollen  mis cenizas.




 I did not reach the voice
to shout and lick my wounds,
to mitigate the fear of the chasm......